El baterista opina: El Rock no ha muerto

Publicado en: Music // Por: Daniel // 19 de Junio de 2018

RockByChava

El rock ya murió, es lo que escuchamos constantemente en pláticas y conversaciones entre músicos y diferentes tipos de artistas o seguidores.

Es comprensible, sobre todo cuando nos damos cuenta de la fuerza que ha perdido este género que más que eso, ha sido un mundo, un refugio y una forma de expresión para millones y millones de personas en el mundo. Desde el músico que busca desahogo pegándole a un tambor o haciendo crujir una guitarra, hasta el escucha que encuentra la energía faltante en su día a día o simplemente un momento de escape y entendimiento.

A todos aquellos que piensan que el rock está muerto les puedo decir con toda seguridad que están en un error.

El rock no ha muerto, el rock está vivo, y me refiero a la música en sí, no necesariamente la actitud que conlleva o el estilo que carga.

El rock, hoy en día está diluido, busca una nueva voz, se abre camino mediante diferentes sonidos, mediante la experimentación y la fusión de estilos y tendencias.

Este genero musical vive a través de sus nuevas propuestas, las cuales son bastas y muy buenas.

¿Qué pasa entonces? ¿Por qué pensamos que el rock ha dejado de ser o de existir?

Hay razones y motivos para dudar, pero hay que ver más allá de lo que conocemos para entender en donde se encuentra parado este género y cómo es posible regresarle la popularidad que ha tenido en distintas décadas.

Hoy en día, el rock carece de la exposición que tuvo en décadas pasadas y hablo de aquellas las cuáles tuve el privilegio de disfrutar. Un poco de los noventas y toda la primera década de los 2000s, cuando MTV gobernaba la tierra y en las radios populares escuchábamos variedad entre pop y rock, desde Linkin Park hasta Britney Spears.

Hoy en día, los grandes medios de difusión mediática no están interesados en exponer aquellos nuevos talentos que tratan de llevar la estafeta alguna vez cargada por The Beatles, Led Zeppelin, Metallica, Nirvana, Green Day, The Strokes o Arctic Monkeys.

Si es que transmiten algún tipo de rock, es el nostálgico, el que ya pasó.

Podemos decir que el rock vive a través de los Foo Fighters o Muse, pero son bandas que picaron piedra desde los 90s. Esa no es la representación del nuevo Rock.

Tenemos grandes representantes como Royal Blood, Nothing But Thieves, The Struts (las últimas dos bandas desconocidas para muchos en México) y bandas latinoamericanas como Diamante Eléctrico, Marilina Bertolidi, Los Mesoneros y una abundante escena que alimentan países como México, Colombia, Venezuela, Argentina, Chile además de un nuevo fenómeno que está creado por los latinoamericanos radicados en Estados Unidos (hay que ponerle nombre todavía).

Estas bandas que acabo de mencionar son tan solo la punta del iceberg en un sinfín de propuestas hambrientas de poder desplazar a los viejos representantes en los Vive Latinos, los Corona Capital y Los Pal Norte (hablando de México) y abrir paso a sus carreras para volverse las nuevas tendencias y marcar su propia época.

Además de esto, somos nosotros los que tenemos que darnos a la tarea por buscar, escarbar en las redes y plataformas. Exprimir el jugo de Spotify y Apple Music y sumergirnos dentro de la variedad de listas y recomendaciones que nos ofrecen.

Parece que siempre nos ha gustado que nos extiendan la mano y nos den de comer en la boca. Sin embargo, hoy vivimos en una época en donde el trabajo de buscar se nos ha facilitado, es tiempo de aprovechar e indagar.

Un último aspecto para considerar es el que el sonido nos ofrece. Parece que estábamos acostumbrados a ver el rock con ciertos ojos y escucharlo de cierta forma. Distorsión, fuerza, el dominio de la guitarra y la energía en el rugido del cantante. El rock se ha calmado, podemos pensar aquellos que crecimos viendo a Molotov mentando madres y ha Audioslave reventar nuestras bocinas. Sin embargo, parte de madurar musicalmente es darse cuenta que el rock tiene cada vez más vertientes y aunque muchas bandas nuevas suenen como los hijos de Zoé o Tame Impala (ojo, no tengo nada en contra de estas dos grandes bandas), debemos entender que hay rock para todos y que, adaptarse también es sano.

Debemos de entender que aquellos que amamos el rock no podemos encapsularlo en un solo sonido que nos plazca.

Y para conseguir que su popularidad crezca de nuevo, debemos consumirlo, buscarlo y difundirlo. Exigirlo para que los medios centren su atención en este género una vez más y así volver a tener un balance entre estilos.

El Rock vive y se adapta por medio de sus representantes.

¿Seremos acaso los fans los que con nuestros prejuicios, nuestra nostalgia y falta de hambre, permitimos que el rock y su flama se apaguen?

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